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Exfoliantes: uso, tipos y aplicación

Los exfoliantes son un producto que por la función que realizan están en el punto de mira, y en los que, en ocasiones, tememos de aplicar por los posibles efectos o consecuencias que se puedan ocasionar. Exfoliar la piel, es uno de los pasos necesarios recomendados como tratamiento de belleza en la piel. Sin embargo, ¿sabes cuál es el tipo que más te favorece y su correcta aplicación?

Antes de empezar, cabe hacer una pequeña mención sobre que es el proceso de exfoliación. La podríamos definir como aquel proceso en el que se elimina las células muertas superficiales del estrato epidérmico de la piel. Gracias a este proceso lograremos una serie de beneficios:

         – Oxigenar y liberar impurezas acumuladas.

         – Aportar luminosidad, mejor apariencia de la piel, favorece la síntesis de colágeno y elastina dándole un aspecto más firme y terso.

         – Mejora el aspecto de los poros dilatados.

¿Qué tipo de exfoliantes existen?

Existen dos tipos de exfoliantes: los mecánicos o tipo scrub  que llevan gránuluos y exfolian la piel por medio de fricción, los exfoliantes químicos,  compuestos a base de ácidos exfoliantes, que se aplican sobre la piel y contienen activos queratolíticos que producen una descamación de las células a nivel superficial y los exfoliantes enzimáticos  que es un tipo de químico que es más suave, su función es eliminar la capa superficial de las células muertas por medio del enjuague con agua. Son adaptables a todo tipo de piel, especialmente es recomendable en pieles sensibles.

¿Qué exfoliante debo escoger para mi piel?

Es muy importante que, para la elección de cualquier exfoliante en primer lugar, tengamos en cuenta que no deben ser irritables o que puedan reaccionar con nuestra piel. Teniendo en cuenta esto, si tu piel es sensible, por las características de tu piel, deberás tener en cuenta que uno suave que no descame, ni la irrite será el escogido, de manera que un peeling enzimático es recomendable. Si tu piel en cambio es normal, como existe un equilibrio en la regulación de la grasa de manera equitativa, se podrían usar tanto químicos como exfoliantes mecánicos con gránulos suaves que no dañen la piel. Y para las pieles grasas, aunque a simple vista pueda parecer que no pueden utilizarse, se aconseja que sean para hacer un peeling superficial. Mientras que para pieles que estén sufriendo alguna reacción dermatológica como dermatitis atópica, es desaconsejado su uso.

Frecuencia de uso

La frecuencia de uso de un exfoliante dependerá de tu tipo de piel. De manera que, en pieles normales, una vez por semana, para pieles sensibles o muy finas y secas, una vez cada diez días y si tu piel es grasa, con impurezas, siempre y cuando el producto lo permita, sería más frecuente, una vez cada cinco-seis días.

Aplicación

Por un lado, si se trata de un exfoliante mecánico, se aconseja aplicarlo mediante masajes suaves circulares, sin ejercer presión, ni frotar con fuerza y posteriormente aclararlo con abundante agua.

Por otro, en el caso de los exfoliantes químicos o enzimáticos, se debe dejar actuar en el rostro durante un tiempo indicado en el dorso o en la etiqueta del producto y posteriormente, como en el mecánico, enjuagarlo con agua.

La piel del cuerpo, al igual que en la del rostro también es necesario que se lleven a cabo exfoliantes. En este caso, una vez por semana, por medio de masajes circulares suaves, sin frotar.

En resumen, realizar una exfoliación debe ser un paso imprescindible en el ritual de belleza que debes de tener en consideración, siempre y cuando teniendo presente el tipo de piel que tenemos y cuáles son aquellos productos indicados para ella.

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