jueves, enero 18, 2018
Fashion News

Chanel desfila en las calles de La Habana, Cuba

Que Chanel haya decidido desfilar en La Habana, en medio del Paseo del Prado, es un acontecimiento de dimensiones épicas. Karl Lagerfeld tiene mucho ojo, y aunque sepa que ni por asomo podrán comprar los cubanos los inalcanzables vestidos y bolsos de Chanel, Cuba es el lugar de moda.

Karl Lagerfeld ha recurrido a la mezcla de lo femenino con lo masculino, de las faldas combinadas con zapatos planos de cordones, y de los volantes con los chalecos masculinos. El blanco y el negro como dúo cromático fundamental de la casa Chanel se ha dejado colorear con los tintes alegres de La Habana con colores como el naranja, el turquesa, el amarillo, el verde lima, el rosa pastel, con flores y estampados tropicales. Algo casi impensable en la maison Chanel.

 

 

Hasta el tweed (tejido de lana áspero,cálido y resistente) que tan poco tiene que ver con el clima cubano ha aparecido entre largos vestidos estampados y camisetas de turistas decoradas al estilo Coco. Mucho volumen y prendas sueltas para poder bailar toda la noche como lo hacen los cubanos.

El guiño a lo cubano lo ponen las boinas revolucionarias del Ché, las insignias cosidas en las casacas, los sombreros panamá y las guayaberas (esas camisas blancas que tan bien soportan el clima tropical del Caribe). Decididamente, a la firma Chanel le ha sentado bien el toque cubano y la colección es vistosa, atrevida y alegre, pero sigue teniendo el chic propio de la marca.

Después del desfile la fiesta continúo en la Plaza de la Catedral, en La Habana Vieja, delante de la iglesia de San Cristobal. En medio de un extraordinario decorado tropical en el que cada objeto decorativo había sido hecho a mano por artistas cubanos, 600 invitados entre los que se encontraban Vanessa Paradis, Gisèle Bündchen y Alma Jodorowsky.

 

 

En definitiva, Cuba vuelve a ser un país abierto al mundo, y quien sabe, quizás uno de los países de referencia para un futuro en el mundo de la moda.

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